En los últimos años el Producto Interior Bruto (PIB) ha cambiado mucho. Una variable macro económica fundamental que se enfrenta a nuevos métodos y cálculos para reflejar de forma más fiable un mundo cada vez más complejo. Nos enfrentamos a una realidad económica nueva, caracterizada por una mayor volatilidad, tal y como demuestran las principales bolsas mundiales, una mayor complejidad, y sobre todo una gran dosis de incertidumbre. Una situación económica caracterizada por:

  • Crecimiento económico en términos de PIB pero con un alto desempleo.
  • Una baja tasa de inflación que se niega a subir a pesar de la economía.
  • Un aumento de la base monetaria lo que no se traduce en crecimiento del PIB.

Es decir que durante la situación de crisis económica las nuevas políticas, en especial la expansiva monetaria, no han servido para impulsar la economía. Se ha evitado la caída pero todavía no podemos hablar de una clara recuperación económica. De ahí que los indicadores y el cálculo del PIB no parezcan suficientes para tomar decisiones en materia de política económica. Por lo que da la impresión de que los métodos usados para medir el estado de la economía con el PIB no son válidos. Quizás sea ese el significado de la inclusión de drogas y prostitutas en el PIB. Lo que obligó un recálculo del PIB por parte del Instituto Nacional de Estadística (INE) para cumplir con la nueva fórmula dictada por la Comisión Europea así como con las recomendaciones del a oficina de estadística comunitaria (Eurostat). Este cambio en los métodos de cálculo del PIB dió lugar a la denominada normativa SEC 2010.

El problema es que a la hora de calcular el PIB (nominal, real, o per cápita) la definición del PIB se encuentra con algunos problemas como por ejemplo:

  • Si el crecimiento económico se basa en una producción más grande o un consumo mayor, puede ser irremplazable de capital natural.
  • A pesar de que el PIB está creciendo tras la crisis económica, la percepción de los ciudadanos de muchos países no da la sensación de que la economía vaya bien. Por lo que economía y realidad parecen estar cada vez más distanciadas.
  • El método de cálculo del PIB no está orientado a medir aspectos importantes para e bienestar de un país, como la salud o la seguridad. Ya que la fórmula del PIB se centra en la cantidad de bienes producidos en el interior de un país. Por lo que el cálculo del PIB debería de incluir también los servicios y en especial los públicos a pesar de no tener un precio de mercado.

Para buscar nuevas fórmulas y métodos que den un significado más real al PIB, hay que buscar métricas que incluyan la realidad que importa a los ciudadanos. De cara a que la estadística y la realidad económica vayan de la mano. Para reducir la distancia entre el significado que se da al cálculo del PIB  y la visión que tiene el ciudadano medio de su bienestar económico. La calidad de vida de los países debe de incluir indicadores subjetivos y objetivos, como puede ser el cálculo del PIB desde el punto de vista de las familias. Es decir, no hacer tanto esfuerzo en el cálculo de la producción interior bruta sino más en la renta, el consumo, y el patrimonio de las familias. Lo que implicaría incluir nuevos métodos en el cálculo de la fórmula del PIB. Como por ejemplo una evaluación de la calidad de vida de las familias, de cara a calcular los efectos de la economía en la calidad de vida personal del ciudadano. De estar forma el PIB tendría un nuevo significado, en términos de mantenimiento del nivel de bienestar o calidad de vida de la población del interior de un país. Siempre y cuando existan suficientes capitales (natural, físico, humano y social) para tener una economía sostenible. Este nuevo método de cálculo del PIB no hará por sí solo un impacto en el crecimiento económico, pero sí en la toma de decisiones de políticas económicas que afectan a los ciudadanos. Algo que en los últimos años ha sido un foco de quejas e indignación ciudadana.

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