¿Qué es el factoring y para qué sirve?

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El factoring es una fuente de financiación todavía desconocida, a pesar de ser una forma de generar liquidez gracias a los créditos con clientes documentados en facturas. Normalmente las empresas de factoring suelen ofrecer otras modalidades de financiación, como las líneas de descuento de pagarés, ofrecidas por los bancos.

¿Qué es el factoring?

El término anglosajón factoring, o factoraje en españoles la cesión de derechos de cobro de las facturas por parte de la empresa acreedora a otra empresa financiera. La compañía de factoring pasa a ser la titular de crédito frente a la empresa deudora, por lo que asume el riesgo de insolvencia en el cobro de las facturas. Es decir que esta compañía será la que cobre las facturas del cliente. Es una forma de financiación similar al descuento de efectos comerciales, normalmente pagarés, fruto de la actividad comercial de la empresa. Por lo que la diferencia entre el descuento y el factoring no es el origen, que en ambos casos son las operaciones comerciales dentro de la actividad normal de la empresa, sino el tipo de documento que soporta la operación. Una de las características principales del factoring son las facturas, mientras que en el descuento de efectos son títulos valor como el pagaré. Las operaciones financieras de factoring no suelen ser realizadas por bancos, sino por entidades especializadas.

El factoring o factoraje financiero tiene su origen en el comercio que realizaba Inglaterra con sus colonias norteamericanas. Donde apareció la figura del factor, que era un representante de los comerciantes ingleses en territorio norteamericano. Posteriormente fue evolucionando y llegó a Europa en el siglo pasado de la mano de las filiales de empresas norteamericanas, para luego ser adoptado por empresas europeas participadas por entidades financieras y bancos. En España no fue hasta los años 80 cuando empezó a hacerse popular, pero sin embargo todavía hoy sigue siendo poco conocido entre las pequeñas y medianas empresas a pesar de sus características.

A nivel jurídico el contrato de factoraje financiero se basa en una cesión de créditos formalizada a través de un contrato mercantil, por ser una operación entre empresas: el cliente (empresa emisora de los créditos documentados en facturas por operaciones comerciales) y la empresa financiera de factoring. En dicho contrato la empresa cliente se compromete a ceder sus créditos comerciales documentados en facturas. Lo que implica que la empresa de factoraje financiero exigirá al cliente, o empresa cedente, lo siguiente:

  • Un buen control contable y administrativo de sus créditos con clientes.
  • Que no se recurra al factoring como una operación de financiación puntual.
  • Que la cartera de clientes, que se cederá al factor, sea solvente para minimizar los riesgos de impago.

Por lo tanto la empresa que cede los créditos comerciales tiene que tener un buen control financiero, tanto en la emisión de facturas a clientes como en la política de concesión de créditos comerciales para reducir el riesgo de impago.

Por otro lado existen varias modalidades de factoraje financiero dependiendo de quién asuma el riesgo de impago de los créditos comerciales documentados en facturas:

  • Sin recurso: cuando es el factor el que asume el riesgo de insolvencia de las facturas representativas de créditos comerciales.
  • Con recurso: cuando el riesgo de insolvencia de los créditos comerciales los asume la empresa cedente (el proveedor del producto o servicio).

¿Para qué sirve el factoring?

Es una forma de financiación que permite hacer líquidas las facturas a plazo, es decir que permite reducir el plazo de pago como si fueran créditos al contado. Por lo que el factoraje financiero es una buena solución para empresas que no pueden obtener a otras fórmulas de financiación como por ejemplo la póliza de crédito o la línea de descuento de pagarés. De hecho el factoring se parece mucho al descuento, puesto que también hay que pagar unos intereses sobe el nominal del crédito, ya sea documentado en facturas o pagarés, así como una comisión. La gran ventaja del factoraje financiero es que no hay que esperar a que el deudor emita un medio de pago como el pagaré, puesto que la financiación se soporta en base a las facturas emitidas.

Para ampliar la información sobre el factoraje financiero consultar la web de la Asociación Española de Factoring.

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